Obsesión
Jalack bebió un sorbo del café ya frío y se reclinó en la silla. Llevaba tres días encerrado en casa sin ducharse y su aspecto distaba mucho de las fotos que figuraban en las portadas de sus libros. Ahora mismo, en su reducido universo, todo iba mal. Tenía a la protagonista pero no tenía una historia para ella. Repasó la descripción que había bosquejado para su presentación. "Kiri Te Kanawa trabajaba como pasante de arte pese a su carácter un poco despistado. Amante de los deportes de riesgo, a sus treinta y siete años conservaba un físico de deportista ocasional. La fusión de raíces asiáticas e irlandesas le había proporcionado unos ojos rasgados de un marrón muy suave, pelo tocado por el fuego y labios carnosos por el centro y finos por los laterales, a medio camino siempre entre un beso y una sonrisa. Además de la capacidad de, a pesar de su voz cálida y serena, jurar como un estibador de puerto por cortesía de su padre, cosa que siempre se manifestaba en los momentos más...









