Lo que debe hacerse
- Mucha gente lo considera uno de los mayores asesinos de la historia, ¿sabe? Al nivel de Hitler, Mao o Stalin.
Otros afirman que es un héroe incomprendido. Que hizo lo que había que hacer, echándose a los hombros el peso de historia y de esos millones de vidas.
Y también, por supuesto, encontrará a gente que no quiere saber nada. Esos son los peores. Los llamamos los autis.
De autista, ya sabe. La gente inventaba todo tipo de motes para hacer más soportable el horror. No los culpo. No es muy justo con los que sufren la enfermedad real pero mire, en este tema, uno no puede simplemente cerrar los ojos a lo que pasó. -
- Y usted, ¿qué opina? -
- Verá, me encuentro dividido, ya sabe. Dada mi situación... yo estuve allí, vi a J tomar la decisión, dar las órdenes, sufrir mientras se esperaba el resultado...
Creo que hacía falta un héroe asesino. Aunque es cierto que no hay precedentes en nuestra historia como para juzgarlo o comparar.
Supongo que no tuvo más remedio que seguir adelante. Miró a su alrededor y vio que no había nadie dispuesto o capacitado para hacer lo necesario.
Desde luego, yo no. Sorprendentemente los rusos tampoco. -
- ¿Qué ocurrió después? ¿Cómo reaccionó él? -
- No hubo mucha reacción por su parte. Vimos en directo extenderse los destellos y los hongos por toda la superficie africana.
Las nubes se desplazaban como cuando un objeto cae en un estanque en reposo, en olas concéntricas.
Creo que en ese momento murió parte del alma de la humanidad. Al menos de esta generación y posiblemente la siguiente.
Jalack lo sabía. Se quedó sentado, con la mirada perdida en los monitores, más o menos como todos en la sala, supongo.
Creo que fui el primero en reaccionar. Una vez comprobé el efecto, me levanté, me acerqué a él y le disparé en la cabeza.
Un momento antes de apretar se cruzaron nuestras miradas. Creo que aprobó lo que hice. -
- Y aquí está usted un año después... -
- Sí, en el corredor, la milla verde... supongo que es lo adecuado.
Entiéndame, acabamos con mil millones de vidas en ese momento y los efectos posteriores van a ser incalculables.
En cierto modo creo que fue un error matar solo a Jalack. - hace una pausa - J. tuvo que tomar la decisión en solitario, arrinconado, pues no le dimos otra opción.
Todo fuimos cómplices y como tal todo deberíamos haber muerto.
Se que varios se han suicidado, bien por ellos, un poco de decencia. Yo recibiré aquí lo que merezco.
Sólo espero que aquellos que aún sobreviven aguanten una pesadilla continua.
Es lo menos que merecen, merecemos... -
En el retrovisor, los muros de la prisión se van alejando en el horizonte mientras sigo oyendo la voz del antiguo vicepresidente.
-- Relatos inconexos --
Otros afirman que es un héroe incomprendido. Que hizo lo que había que hacer, echándose a los hombros el peso de historia y de esos millones de vidas.
Y también, por supuesto, encontrará a gente que no quiere saber nada. Esos son los peores. Los llamamos los autis.
De autista, ya sabe. La gente inventaba todo tipo de motes para hacer más soportable el horror. No los culpo. No es muy justo con los que sufren la enfermedad real pero mire, en este tema, uno no puede simplemente cerrar los ojos a lo que pasó. -
- Y usted, ¿qué opina? -
- Verá, me encuentro dividido, ya sabe. Dada mi situación... yo estuve allí, vi a J tomar la decisión, dar las órdenes, sufrir mientras se esperaba el resultado...
Creo que hacía falta un héroe asesino. Aunque es cierto que no hay precedentes en nuestra historia como para juzgarlo o comparar.
Supongo que no tuvo más remedio que seguir adelante. Miró a su alrededor y vio que no había nadie dispuesto o capacitado para hacer lo necesario.
Desde luego, yo no. Sorprendentemente los rusos tampoco. -
- ¿Qué ocurrió después? ¿Cómo reaccionó él? -
- No hubo mucha reacción por su parte. Vimos en directo extenderse los destellos y los hongos por toda la superficie africana.
Las nubes se desplazaban como cuando un objeto cae en un estanque en reposo, en olas concéntricas.
Creo que en ese momento murió parte del alma de la humanidad. Al menos de esta generación y posiblemente la siguiente.
Jalack lo sabía. Se quedó sentado, con la mirada perdida en los monitores, más o menos como todos en la sala, supongo.
Creo que fui el primero en reaccionar. Una vez comprobé el efecto, me levanté, me acerqué a él y le disparé en la cabeza.
Un momento antes de apretar se cruzaron nuestras miradas. Creo que aprobó lo que hice. -
- Y aquí está usted un año después... -
- Sí, en el corredor, la milla verde... supongo que es lo adecuado.
Entiéndame, acabamos con mil millones de vidas en ese momento y los efectos posteriores van a ser incalculables.
En cierto modo creo que fue un error matar solo a Jalack. - hace una pausa - J. tuvo que tomar la decisión en solitario, arrinconado, pues no le dimos otra opción.
Todo fuimos cómplices y como tal todo deberíamos haber muerto.
Se que varios se han suicidado, bien por ellos, un poco de decencia. Yo recibiré aquí lo que merezco.
Sólo espero que aquellos que aún sobreviven aguanten una pesadilla continua.
Es lo menos que merecen, merecemos... -
En el retrovisor, los muros de la prisión se van alejando en el horizonte mientras sigo oyendo la voz del antiguo vicepresidente.
-- Relatos inconexos --


Comentarios
Publicar un comentario