Hilos
-- INTRO --
Lo prometido es deuda.
Y las deudas se pagan, porque no soy un Lannister, pero me acerco.
Y los 21 de Junio se celebran en los Siete Reinos Khaleesi.
-- INTRO --
El relleno del cojín se escapaba por una costura rota en uno de los laterales. Cada pequeño movimiento que hacía Jalack la iba desgastando y aumentando el tamaño del desgarre poco a poco, al mismo ritmo que pasaban los días por la ventana de su salón.
En la silla contigua se revolvía inquieto Teral, sus manos dando vueltas al teléfono móvil como si éste fuera un cubo de Rubik a solucionar. Un ceño profundo se marcaba en su frente y añadía varios años a su bisoñez.
La expresión de Jalack compartía el mismo ceño que su nieto, sólo que su estado anímico era el opuesto, regalo de la experiencia adquirida, fácilmente visible como un peso sobre su figura encorvada.
- Cenizas a las cenizas y polvo al polvo, chico. De nada sirve lamentarse por los caminos que se abrieron ante nosotros y no supimos coger en su momento. - la mirada de Jalack seguía perdida más allá de la ventana - La vida se compone de capa tras capa de vivencias, una plegada sobre otra como el acero de una espada, batida bajo el martillo del herrero. Un golpe en algún punto diferente de la hoja a lo largo del proceso dará como resultado un arma diferente, quizá mejor, quizá peor. Pero en cualquier caso, se trabaja con lo que se tiene, pues es lo único que te queda. -
- Lo sé, abuelo, pero no puedo evitar pensar en qué hubiera ocurrido si hubiera tomado una decisión diferente, si no me hubiera lanzado de esa manera y hubiera esperado acontecimientos. Quizá ahora no me sentiría tan culpable aunque posiblemente todo habría ocurrido del mismo modo, ¿no? - dijo Teral mirando fijamente la pantalla negra del móvil.
Un encogimiento de hombros de Jalack acompañó a su respuesta.
- Es muy posible. Pero debes salir de ese ciclo. - dijo haciendo un vago gesto con la mano - Nuestra mente nos empuja siempre a querer lo que no podemos tener, a evaluar posibilidades buscando el beneficio de alguna forma, aún de manera inconsciente. El individuo busca la unidad grupal, la fusión con los demás miembros de su sociedad. ¿Por qué? Por miedo a la soledad, a la no aceptación. Así que asimila y atesora el comportamiento de los que le rodean para mimetizarse y obtener un beneficio, la tranquilidad. Tu reacción, por lo tanto, es completamente normal y comprensible dentro de nuestra naturaleza. -
Jalack acompañó su discurso con un asentimiento de su cabeza.
- Has de jugar las cartas que tienes y pensar... - lo interrumpió una voz femenina.
- ¡Hola chicos! ¿Qué tramáis hoy? -
Un atisbo de sonrisa se dibujó en la cara de Teral, que anticipó el bufido de Jalack mientras Linae echaba los brazos al cuello y le daba un fuerte abrazo al anciano. Él por su parte abrió los brazos y respondió de igual manera pues había aprendido hace tiempo a no luchar contra esa fuerza de la naturaleza que era su tía.
Las arrugas alrededor de sus ojos no habían podido con la chispa que los iluminaba desde que la conocía.
- Echa un ojo al chaval Linae, no sabe qué hacer con su vida... ¿Quieres tomar algo? - dijo Jalack mientras se levantaba con cuidado y se dirigía a la cocina. La costura, al menos por un breve periodo de tiempo, dejó de desgarrarse.
- Una Mast si tienes, gracias. ¿Qué te pasa? - dijo sentándose en el sofá cercano y dejando el abrigo de pieles a su lado a la vez que centraba su atención en Teral.
- Hmmm, es complicado... Básicamente le he fallado a un amigo traicionando su confianza. Sin embargo, lo que hice no ha influido en nada.-
- Mira, se una cosa o dos sobre la lealtad y no es algo que se mueva en el espectro de lo blanco y lo negro. Hay matices, muchos. ¿Actuaste con mala fe? -
- No del todo, realmente fui un poco egoísta. Pensé en salvar mi pellejo... Me encontré en una situación que me superaba, era más grande y fuerte que yo y no estaba seguro de qué hacer así que me acobardé. - dijo Teral haciendo el gesto con las manos de entrecomillar esta última palabra.
- Por eso nadie recordará tu nombre - dijo Jalack tendiéndole la bebida a Linae.
- ¡No seas tremendista! - respondió ella haciéndole un mohín. - Mira Teral, se lo debes contar a tu amigo. Si no mantienes una amistad basada en la sinceridad, ¿para qué quieres una amistad? -
- No estoy de acuerdo con tu tía, no se puede decidir tan rápido. - dijo Jalack - En el mundo hay dos fuerzas poderosas de las que emanan todos los demás sentimientos, amor y odio. El amor arrasa con lo que le pongas por delante. Todos los defectos son minimizados, todas las virtudes magnificadas. Pequeños gestos adquieren una importancia desmesurada y se enraízan en el día a día para tejer una telaraña de emociones que atrapa a la persona enamorada para no soltarla excepto si se cortan esos hilos.
Piensa a la inversa. Eso mismo se puede aplicar al odio. Los defectos magnificados, las virtudes obviadas. Los pequeños gestos adquieren de nuevo gran importancia, pero donde la telaraña surgida del amor es benévola, la del odio se vuelve afilada y poco a poco desangra a la persona y la arrastra a un pozo de amargura reprimida. -
- Nunca me acostumbraré a que hables así Jalack. - dijo Linae.
- ¿Y dónde entra la amistad en ese mundo? - preguntó Teral.
- Todo parte de esos dos sentimientos. Son ovillos de los que se pueden ir entresacando hilos menores. Y, como en todo, hay sombras. Ira, avaricia, violencia... del odio. Amistad, caridad... del amor, pero también lujuria, lascivia. - Jalack tomó de nuevo asiento. Otro hilo se soltó de la costura.
- ¿Y qué tiene que ver eso conmigo y lo que me pasa con mi amigo? -
- Bueno, he hablado de hilos. Piensa en ellos como desviaciones del sentimiento inicial. Cuanto más lejos de él, más desviados, cuanto más cerca, más puros. Si tu amistad está cerca del núcleo, más propiedades del sentimiento original tiene. Entre otras, sobrepasar obstáculos. - Jalack se inclinó apoyando los codos sobre las rodillas - En definitiva, tú debes evaluar si es preferible poner esa amistad a prueba pues tú sabes su firmeza. Ni Linae ni yo podemos emitir un juicio de valor correcto -
Linae lo miraba fijamente, una sonrisa en la comisura de los labios. Teral interrumpió sus pensamientos.
- ¿Estás de acuerdo tía? -
- Bueno, no puedo negar la verdad en lo que ha dicho. Quizá no lo expresaría de manera tan extrema porque ya sabes que no soy tan seca como tu abuelo, que parece que ha vivido a solas en las montañas... -
- Linae, es que lo he hecho - La cortó Jalack con una mirada de resignación.
Una risa fue lo que obtuvo por respuesta.
- Sí, ¡¡pero hacerlo no significa dejar que las piedras sustituyan lo que tienes en el pecho!! -
Una sombra de pesadumbre cruzó la mirada de Jalack mientras este volvía a mirar por la ventana.
- En fin Teral, - continuó Linae. La sonrisa había sido sustituida por una mirada preocupada que retiró de Jalack - tu abuelo tiene razón en la base, tú debes tomar la decisión pero sin dejar que te atormente. -
- Gracias, a ambos. Debería irme ya o no llegaré a la reunión con el Martillo. - dijo Teral mientras se incorporaba.
- Ten cuidado con ese hombre Teral. - dijo Jalack - Hay mucho más de lo que se ve a primera vista. -
- Descuida abuelo. Adiós Linae. -
Teral volvió a darle un abrazo a su tía y salió por la puerta.
- Y bien Jalack, ¿qué novedades tienes para contarme? ¿Te he hablado de mis plantas nuevas? - preguntó Linae.
"Por dios, ¿es que la vitalidad de esta mujer no tiene fin?" pensó Jalack mientras se giraba con cara de resignación.
Los hilos de la costura se tensaron de nuevo pero ninguno cedió esta vez.
-- Relatos Inconexos --
Lo prometido es deuda.
Y las deudas se pagan, porque no soy un Lannister, pero me acerco.
Y los 21 de Junio se celebran en los Siete Reinos Khaleesi.
-- INTRO --
El relleno del cojín se escapaba por una costura rota en uno de los laterales. Cada pequeño movimiento que hacía Jalack la iba desgastando y aumentando el tamaño del desgarre poco a poco, al mismo ritmo que pasaban los días por la ventana de su salón.
En la silla contigua se revolvía inquieto Teral, sus manos dando vueltas al teléfono móvil como si éste fuera un cubo de Rubik a solucionar. Un ceño profundo se marcaba en su frente y añadía varios años a su bisoñez.
La expresión de Jalack compartía el mismo ceño que su nieto, sólo que su estado anímico era el opuesto, regalo de la experiencia adquirida, fácilmente visible como un peso sobre su figura encorvada.
- Cenizas a las cenizas y polvo al polvo, chico. De nada sirve lamentarse por los caminos que se abrieron ante nosotros y no supimos coger en su momento. - la mirada de Jalack seguía perdida más allá de la ventana - La vida se compone de capa tras capa de vivencias, una plegada sobre otra como el acero de una espada, batida bajo el martillo del herrero. Un golpe en algún punto diferente de la hoja a lo largo del proceso dará como resultado un arma diferente, quizá mejor, quizá peor. Pero en cualquier caso, se trabaja con lo que se tiene, pues es lo único que te queda. -
- Lo sé, abuelo, pero no puedo evitar pensar en qué hubiera ocurrido si hubiera tomado una decisión diferente, si no me hubiera lanzado de esa manera y hubiera esperado acontecimientos. Quizá ahora no me sentiría tan culpable aunque posiblemente todo habría ocurrido del mismo modo, ¿no? - dijo Teral mirando fijamente la pantalla negra del móvil.
Un encogimiento de hombros de Jalack acompañó a su respuesta.
- Es muy posible. Pero debes salir de ese ciclo. - dijo haciendo un vago gesto con la mano - Nuestra mente nos empuja siempre a querer lo que no podemos tener, a evaluar posibilidades buscando el beneficio de alguna forma, aún de manera inconsciente. El individuo busca la unidad grupal, la fusión con los demás miembros de su sociedad. ¿Por qué? Por miedo a la soledad, a la no aceptación. Así que asimila y atesora el comportamiento de los que le rodean para mimetizarse y obtener un beneficio, la tranquilidad. Tu reacción, por lo tanto, es completamente normal y comprensible dentro de nuestra naturaleza. -
Jalack acompañó su discurso con un asentimiento de su cabeza.
- Has de jugar las cartas que tienes y pensar... - lo interrumpió una voz femenina.
- ¡Hola chicos! ¿Qué tramáis hoy? -
Un atisbo de sonrisa se dibujó en la cara de Teral, que anticipó el bufido de Jalack mientras Linae echaba los brazos al cuello y le daba un fuerte abrazo al anciano. Él por su parte abrió los brazos y respondió de igual manera pues había aprendido hace tiempo a no luchar contra esa fuerza de la naturaleza que era su tía.
Las arrugas alrededor de sus ojos no habían podido con la chispa que los iluminaba desde que la conocía.
- Echa un ojo al chaval Linae, no sabe qué hacer con su vida... ¿Quieres tomar algo? - dijo Jalack mientras se levantaba con cuidado y se dirigía a la cocina. La costura, al menos por un breve periodo de tiempo, dejó de desgarrarse.
- Una Mast si tienes, gracias. ¿Qué te pasa? - dijo sentándose en el sofá cercano y dejando el abrigo de pieles a su lado a la vez que centraba su atención en Teral.
- Hmmm, es complicado... Básicamente le he fallado a un amigo traicionando su confianza. Sin embargo, lo que hice no ha influido en nada.-
- Mira, se una cosa o dos sobre la lealtad y no es algo que se mueva en el espectro de lo blanco y lo negro. Hay matices, muchos. ¿Actuaste con mala fe? -
- No del todo, realmente fui un poco egoísta. Pensé en salvar mi pellejo... Me encontré en una situación que me superaba, era más grande y fuerte que yo y no estaba seguro de qué hacer así que me acobardé. - dijo Teral haciendo el gesto con las manos de entrecomillar esta última palabra.
- Por eso nadie recordará tu nombre - dijo Jalack tendiéndole la bebida a Linae.
- ¡No seas tremendista! - respondió ella haciéndole un mohín. - Mira Teral, se lo debes contar a tu amigo. Si no mantienes una amistad basada en la sinceridad, ¿para qué quieres una amistad? -
- No estoy de acuerdo con tu tía, no se puede decidir tan rápido. - dijo Jalack - En el mundo hay dos fuerzas poderosas de las que emanan todos los demás sentimientos, amor y odio. El amor arrasa con lo que le pongas por delante. Todos los defectos son minimizados, todas las virtudes magnificadas. Pequeños gestos adquieren una importancia desmesurada y se enraízan en el día a día para tejer una telaraña de emociones que atrapa a la persona enamorada para no soltarla excepto si se cortan esos hilos.
Piensa a la inversa. Eso mismo se puede aplicar al odio. Los defectos magnificados, las virtudes obviadas. Los pequeños gestos adquieren de nuevo gran importancia, pero donde la telaraña surgida del amor es benévola, la del odio se vuelve afilada y poco a poco desangra a la persona y la arrastra a un pozo de amargura reprimida. -
- Nunca me acostumbraré a que hables así Jalack. - dijo Linae.
- ¿Y dónde entra la amistad en ese mundo? - preguntó Teral.
- Todo parte de esos dos sentimientos. Son ovillos de los que se pueden ir entresacando hilos menores. Y, como en todo, hay sombras. Ira, avaricia, violencia... del odio. Amistad, caridad... del amor, pero también lujuria, lascivia. - Jalack tomó de nuevo asiento. Otro hilo se soltó de la costura.
- ¿Y qué tiene que ver eso conmigo y lo que me pasa con mi amigo? -
- Bueno, he hablado de hilos. Piensa en ellos como desviaciones del sentimiento inicial. Cuanto más lejos de él, más desviados, cuanto más cerca, más puros. Si tu amistad está cerca del núcleo, más propiedades del sentimiento original tiene. Entre otras, sobrepasar obstáculos. - Jalack se inclinó apoyando los codos sobre las rodillas - En definitiva, tú debes evaluar si es preferible poner esa amistad a prueba pues tú sabes su firmeza. Ni Linae ni yo podemos emitir un juicio de valor correcto -
Linae lo miraba fijamente, una sonrisa en la comisura de los labios. Teral interrumpió sus pensamientos.
- ¿Estás de acuerdo tía? -
- Bueno, no puedo negar la verdad en lo que ha dicho. Quizá no lo expresaría de manera tan extrema porque ya sabes que no soy tan seca como tu abuelo, que parece que ha vivido a solas en las montañas... -
- Linae, es que lo he hecho - La cortó Jalack con una mirada de resignación.
Una risa fue lo que obtuvo por respuesta.
- Sí, ¡¡pero hacerlo no significa dejar que las piedras sustituyan lo que tienes en el pecho!! -
Una sombra de pesadumbre cruzó la mirada de Jalack mientras este volvía a mirar por la ventana.
- En fin Teral, - continuó Linae. La sonrisa había sido sustituida por una mirada preocupada que retiró de Jalack - tu abuelo tiene razón en la base, tú debes tomar la decisión pero sin dejar que te atormente. -
- Gracias, a ambos. Debería irme ya o no llegaré a la reunión con el Martillo. - dijo Teral mientras se incorporaba.
- Ten cuidado con ese hombre Teral. - dijo Jalack - Hay mucho más de lo que se ve a primera vista. -
- Descuida abuelo. Adiós Linae. -
Teral volvió a darle un abrazo a su tía y salió por la puerta.
- Y bien Jalack, ¿qué novedades tienes para contarme? ¿Te he hablado de mis plantas nuevas? - preguntó Linae.
"Por dios, ¿es que la vitalidad de esta mujer no tiene fin?" pensó Jalack mientras se giraba con cara de resignación.
Los hilos de la costura se tensaron de nuevo pero ninguno cedió esta vez.
-- Relatos Inconexos --


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